Año I – Edición Número 6 – Metafórica Revista

14 de noviembre de 2022, La Plata, Buenos Aires, Argentina

Alfabeto (Inger Christensen)

 

por Indira y Patricia Cuscuela

 

¿Puede considerarse exótico el principio constructivo de un poemario?

¿Puede generarse un espacio poético en donde habiten órdenes alfabéticos y numéricos?

Estos son algunos de los interrogantes que nos hemos planteado al leer el poemario Alfabeto de la poeta danesa Inger Christensen (1935–2009).(1)

La poesía contenida en dicho texto es de una belleza cautivante, los sonidos, los colores, las sensaciones que estos producen y las imágenes que disparan trabajan sincronizadamente para proyectarnos hacia un estado de goce sensorial.

Ahora bien, no es allí donde termina la tarea de la poeta, ya que de pronto, el ritmo establecido por la estructura de los versos, varios de ellos con encabalgamientos e imágenes reforzadas por repeticiones se rompe, se vuelve abrupta con versos cortos para introducir la destrucción, la bomba atómica,
hecho ocurrido a sus diez años y al que se refiere con una fenomenal capacidad, sin golpe bajo. Creemos que allí se puede aproximar la amplitud de la dimensión del concepto expuesto por Christensen.

Así como habla de aves y plantas propias del norte de Europa, de la naturaleza en general, también lo hace de sustancias tóxicas, no de cualquiera sino de las dioxinas, la sustancia más tóxica que puede producir el ser humano. Habla de la compasión, de la muerte y de la idea vaga que de nuestra propia muerte nos hacemos, va introduciendo los conceptos desde lo terrenal hasta lo espiritual como si se deslizara por una espiral nos abre un retrato del mundo.

Alfabeto se refiere a la integración universal, al bien, al mal, a las obras constructivas y destructivas del hombre, a la regulación natural de las cosas lo que produce un crecimiento de los sentidos a partir de cada nueva lectura.

Aquí proponemos una argumentación a los interrogantes planteados al comienzo de este texto: la poeta habla de la universalidad del lenguaje desde el título (Alfabeto) y lo pone en práctica con un juego del uso de palabras que comienzan con la letra “a” en el primer verso, en el segundo bloque compuesto de dos versos nombra cosas y elementos que comienzan con “b” y así, sucesivamente, utilizando las letras del abecedario de la “a” a la “n”, en su orden, exponiendo en realidad la integridad del lenguaje.

La eterna duda del traductor es si conservar el ritmo y las figuras poéticas o conservar el significado, relación que en este caso contrapone la palabra con el signo matemático.

 

“Encuentro extraño que yo no pueda contarles nunca / algo que no han visto”. Reflexión de Inger Chistensen en sus versos que nos ubica frente a un espejo, para vernos como sobrevivientes sólo porque usamos las palabras.

En Alfabeto la poeta realiza un trabajo mucho más complejo porque, haciendo gala de sus conocimientos de las ciencias exactas (fue profesora de matemáticas), toma de allí su principio constructivo agrupando los versos del poemario a través de una herramienta especial, una secuencia numérica conocida como Sucesión de Fibonacci. (2)

Esta es una sucesión infinita del tipo xn = xn-1 + xn-2. Se explica fácilmente: la serie es de números naturales, comienza con 0;1 y cada nuevo componente se va
formando a partir de la suma de los dos anteriores. Escribimos la parte inicial de la serie a manera de ejemplo:

0; 1; 1; 2; 3; 5; 8; 13; 21; 34…

Así en el poemario encontramos un primer bloque de un solo verso, el segundo bloque formado por dos versos, el tercer bloque que contiene tres versos, el cuarto con cinco versos, el quinto con ocho versos y así sucesivamente.

Si se grafica la serie se obtiene una espiral de Fibonacci, cuartos de círculo conectados que se pueden dibujar dentro de una serie de cuadros regulados por los números de Fibonacci para todas las dimensiones.

Gráficamente se obtiene lo siguiente:

Pero ¿cuál es el significado? ¿para qué sirve? Sorprendentemente la serie está representada o mejor dicho marca un orden universal de las cosas. Ejemplos claros son: la disposición de las ramas de los árboles, las semillas de las flores, las hojas de un tallo, otros más complejos y aún mucho más impresionantes como los desplazamientos de los huracanes e incluso de las galaxias enteras.

 

Alfabet (fragment)


abrikostræerne findes, abrikostræerne findes
bregnerne findes; og brombær, brombær
og brom findes; og brinten, brinten
cikaderne findes; cikorie, chrom
og citrontræer findes; cikaderne findes;
cikaderne, ceder, cypres, cerebellum
duerne findes; drømmerne, dukkerne
dræberne findes; duerne, duerne;
dis, dioxin og dagene; dagene
findes; dagene døden; og digtene
findes; digtene, dagene, døden
efteråret findes; eftersmagen og eftertanken
findes; og enrummet findes; englene,
enkerne og elsdyret findes; enkelthederne
findes, erindringen, erindringens lys;
og efterlyset findes, egetræet og elmetræet
findes, og enebærbusken, ensheden, ensomheden
findes, og edderfuglen og edderkoppen findes,
og eddiken findes, og eftertiden, eftertiden

 

Alfabeto (fragmento)


los albaricoqueros existen, los albaricoqueros existen
los helechos existen; y zarzamoras, zarzamoras
y bromo existen; y el hidrógeno, el hidrógeno
las cigarras existen; chicoria, cromo
y limoneros existen; las cigarras existen;
cigarras, cedros, cipreses, cerebelo
las palomas existen; los soñadores, las muñecas
los asesinos existen; las palomas, las palomas;
niebla, dioxina y días; los días
existen; los días la muerte; y los poemas
existen; los poemas, los días, la muerte
el otoño existe; el regusto y la reflexión
existen; y el lugar retirado existe; los ángeles,
las viudas y el alce existen; las particularidades
existen, el recuerdo, la luz del recuerdo;
y el resplandor crepuscular existe, el roble y el olmo
existen, y el enebro, la semejanza, la soledad
existen; y el éider y la araña existen,
y el vinagre existe, y la posteridad, la posteridad

Traducción del poema: Francisco J. Uriz

 

Desde nuestro punto de vista, lo exótico del principio constructivo del poemario Alfabeto de Inger Christensen se confirma en su intención de hablarnos desde lo que aparece ante nuestros ojos, la espiral creadora de la vida, tanto en sus imágenes como en su forma. Aquí el mundo es uno, vida y muerte, en un proceso del decir que compromete sus saberes, creando una experiencia a través del lenguaje.

Así se forma un todo, un gran cúmulo de significantes de los que pueden extraerse conclusiones sin que las mismas estén expresamente manifestadas.

 

(1) Sus obras mas destacadas: Alfabeto (1969), Eso (1981) y El valle de las mariposas (1991).
(2) Descubierta por Leonardo Pisano. Está íntimamente relacionada con el número áureo (Luca Paccioli, matemático asesor de Miguel Ángel)

*La imagen destacada del artículo pertenece a @pepe_SOHO

 

 

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