Año I – Edición Número 6 – Metafórica Revista

14 de noviembre de 2022, La Plata, Buenos Aires, Argentina

Ana Cristina César: en búsqueda de la palabra recién nacida

Traducción libre por Luisina Milone*

Estou atrás 

do despojamento mais inteiro 

da simplicidade mais erma

 da palavra mais recém-nascida 

do inteiro mais despojado 

do ermo mais simples 

do nascimento a mais da palavra

en, Antigos e soltos (2008)

Estoy detrás

del despojamiento más entero

de la simpleza más salvaje

de la palabra más recientemente nacida

de la totalidad más despojada

del desierto más simple

del nacimiento de más de la palabra

en, Antiguos y sueltos (2008)*


En este quinto número de Metafórica Revista quiero presentarles a una de las más grandes poetas de la literatura brasileña, que supo vivir intensamente y dejar una huella imborrable en la historia y la cultura de su país. Una niña que con apenas cuatro años le dictaba poemas a su madre, y que a los siete ya publicaba sus propios versos en el diario Tribuna da Imprensa de Río de Janeiro. Una intelectual, hija de padre sociólogo y madre profesora de literatura, que se graduó en Letras en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro; estudió la Maestría en Comunicación en la Universidad Federal de Río de Janeiro e hizo la Maestría en Teoría y Práctica de traducción literaria en la Universidad Essex, Inglaterra. Poeta, profesora, traductora y viajera: recorrió Brasil, Uruguay, Paraguay, Argentina, Chile y Estados Unidos. Estuvo de intercambio en Londres por un año en la Richmond School for Girls gracias a una beca de estudios, lo que resultó una experiencia fundamental en su vida porque allí conocería a Emily Dickinson, Sylvia Plath y Katherine Mansfield, cuyos poemas la cautivaron desde el primer instante y que luego traduciría del inglés al portugués. 

Ana Cristina Cesar nació el 2 de junio de 1952 en Río de Janeiro, Brasil, y vivió apasionadamente una vida breve que ella misma decidió acabar a sus treinta y un años arrojándose desde el balcón del departamento de sus padres, ubicado en el barrio Copacabana. Como poeta de su época, se inscribió dentro de la generación del mimeógrafo o poesía marginal, movimiento contracultural nacido en los años 70 en Brasil que buscó nuevas formas de circulación de las artes, en medio de la censura dictatorial. La producción poética “fuera del sistema” fue difundida por los propios escritores a través de copias breves, en folletos mimeografiados (de allí el nombre) que eran vendidos a bajo costo en bares, plazas, teatros, cines y universidades. Al igual que muchos de sus colegas, Ana C. editó y difundió sus primeros libros de poemas de manera independiente y periférica: Cenas de abril -escenas de abril-(poesía/1979), Correspondência completa (prosa /1979) y Luvas de pelica -guantes de gamuza- (poesía/1980). Ya el libro A teus pés – A tus pies- (poesía y prosa/1982) fue publicado bajo la Editora Brasiliense de São Paulo. El poeta Armando Freitas Filho era su mejor amigo, y fue a quien le dejó la responsabilidad de cuidar sus publicaciones póstumas, que incluyen poemas inéditos, fragmentos, correspondencias y textos en prosa. Gran parte de este material aparece en el libro Inéditos e dispersos, Editora Brasiliense, (1985).   La estética marginal fue una propuesta rebelde que se definió esencialmente por manifestarse en contra de cualquier modelo literario, de los mandatos y las estructuras institucionales. En un fuerte gesto de rechazo a la intelectualidad, valorizaron las experiencias vitales y subjetivas, así como el uso del lenguaje común y corriente en la poesía. La obra de Ana C. está íntimamente relacionada con este movimiento: es breve, vital, fugaz y transgresora. Su poética denota una búsqueda por captar lo cotidiano a través de la palabra más simple, “recientemente nacida”. El poema llamado “33va poética” denuncia: Estoy harta de la materialidad rebuscada /del signo/ del metalenguaje narcisista de los poetas. En sus versos hace uso de una lengua coloquial, espontánea y de tono intimista, que da la apariencia de una escritura intuitiva y despreocupada, pero que en verdad está muy alejada de eso. Ese juego con lo cotidiano revela una completa conciencia de que la poesía es, esencialmente, un trabajo artesanal del lenguaje.

Traducciones libres por Luisina Milone
Noite de Natal. Cenas de abril (1979)

Estou bonita que é um desperdício. 
Não sinto nada
Não sinto nada, mamãe 
Esqueci 
Menti de dia 
Antigamente eu sabia escrever 
Hoje beijo os pacientes na entrada e na saída 
com desvelo técnico. 
Freud e eu brigamos muito. 
Irene no céu desmente: deixou de 
trepar aos 45 anos 
Entretanto sou moça 
estreando um bico fino que anda feio, 
pisa mais que deve,
me leva indesejável pra perto das
botas pretas 
pudera



Pour mémoire, A Teus Pés (1982)


Não me toques 
nesta lembrança. 
Não perguntes a respeito 
que viro mãe-leoa 
ou pedra-lage lívida 
ereta 
na grama 
muito bem-feita. 
Estas são as faces da minha fúria. 
Sob a janela molhada 
passam guarda-chuvas 
na horizontal, 
como em Cherbourg, 
mas não era este 
o nome. 
Saudade em pedaços, 
estação de vidro. 
Água. 
As cartas não mentem 
jamais: 
virá ver-te outra vez 
um homem de outro continente. 
Não me toques, 
foi minha cortante resposta 
sem palavras 
que se digam dentro 
do ouvido 
num murmúrio. 
E mais não quer saber 
a outra, que sou eu, 
do espelho em frente. 
Ela instrui: deixa a saudade em repouso (em estação de águas) 
tomando conta 
desse objeto claro 
e sem nome


Ciúmes, Inéditos e dispersos (1985)

Tenho ciúmes deste cigarro que você fuma 
Tão distraidamente. 

abril/68

Postal,  Inéditos e dispersos (1985)

Por que será que te esqueço é silenciosamente, num esforço redobrado que só depois percebo?

Entre cáustica e apaixonada, ouvindo com muxoxo o teu conselho, personagem de mim, ao sol. 

Memoralista nata: a gente desistia da arte e ia pro zoo domingo tarde de verão; mais tarde eu me trancava e respondia certas cartas; você lia Sunday Times das Ramblas, sem dizer palavra, pensando só na ilha, de um hotel… 





Por enquanto, Antigo e soltos (2008) 

Quando
então 
sentada na cama de casal 
lembro que nela te perdes de 
beijos 
estou sem ar 
no ar mexo as mãos 
olhos 
força nos ombros no nariz;
a garganta solapa; via 
estreita, 
nossa conversa amena; 
nossa amizade; 
até o previsto e casto 
adeus; 
o tempo se poupa; 
nos economiza; 
e teu ouvido mouco; 
e o troco; 
e enquanto isso, 
fora, 
o real constrói o poema, 
imbatível.

33a poética, Antigos e soltos (2008) 

estou farto da materialidade embrulhada do signo
da metalinguagem narcísica dos poetas 
do texto de espelho em punho revirando os óculos 
modernos 
estou farta dessa falta enxuta 
dessa ausência de objetos rotundos e contundentes 
do conluio entre cifras e cifrantes 
da feminil hora quieta da palavra 
da lista (política raquítica sifilítica) de supersignos cabais: “duro 
ofício”, “espaço em branco”, “vocábulo delirante”, “traço infinito” 
quero antes 
a página atravancada de abajures 
o zoológico inteiro caindo pelas tabelas 
a sedução os maxilares o
plágio atroz 
ratas devorando ninhadas úmidas multidões mostrando as dentinas
multidões desejantes 
diluvianas
bandos ilícitos fartos excessivos pesados e bastardos 
a pecar e por cima 
os cortinados do pudor 
vedando tudo 
com goma 
de mascar. 
out. 75






Noche de Navidad. Escenas de Abril (1979)

Estoy tan linda que es un desperdicio.
No siento nada
No siento nada, mamá
Olvidé
Mentí de día
Antiguamente yo sabía escribir
Hoy beso a los pacientes en la entrada y en la
salida
con desvelo técnico.
Freud y yo peleamos mucho.
Irene en el cielo desmiente: dejó de
coger a los 45 años
sin embargo yo soy joven
estrenando unos zapatos stilettos que caminan feo,
pisan más de lo que deben,
me llevan indeseable cerca de las
botas negras
no me extraña
 

Para que conste, A tus pies (1982)

 
No me traigas
este recuerdo.
No preguntes al respecto
que me vuelvo madre-leona
o losa de piedra furiosa
erguida
sobre la hierba
bien cuidada.
Estas son las etapas de mi furia.
Sobre la ventana mojada
pasan paraguas
en horizontal
como en Cherburgo
pero ese no era
el nombre.
Melancolía en pedazos,
Estación de vidrio.
Agua.
Las cartas no mienten
jamás:
vendrá a verte otra vez
un hombre de otro continente.
No me toques,
fue mi respuesta cortante
sin palabras
que se digan
al oído
en un murmullo.
además, no quiero saber de
la otra, que soy yo,
la del espejo enfrente.
Ella me ordena: deja la melancolía en reposo
(en temporada de lluvias)
y cuida
ese objeto claro
y sin nombre. 
 
Celos, Inéditos y dispersos (1985)

Estoy celosa de ese cigarrillo que fumas
tan distraídamente.

abril/68

Postal, Inéditos y dispersos (1985)

¿Por qué será que te olvido en silencio, en un doble esfuerzo 
que solo después percibo?

Entre cáustica y enamorada, oyendo
con un gesto de desdén tu consejo,
personaje de mí, al sol.

Escritora nata de memorias: desistíamos del
arte y nos íbamos al zoo domingo tarde de verano;
más tarde me encerraba y respondía
determinadas cartas; tú leías el Sunday Times de las Ramblas, sin decir una palabra, pensando
solo en la isla, de un hotel…


Por ahora, Antiguos y sueltos (2008)

Cuando
entonces
sentada en la cama matrimonial
recuerdo que en ella te pierdes de
besos
estoy sin aire
en el aire muevo las manos
ojos
fuerza en los hombros en la nariz;
la garganta socava; vía
estrecha,
nuestra charla amena,
nuestra amistad:
hasta lo previsto y casto,
adiós;
el tiempo se ahorra:
nos ahorra;
y tu oído sordo;
y el vuelto;
y mientras tanto,
fuera,
la realidad construye el poema,
imbatible.

33a poética, Antiguos y sueltos (2008)

estoy harta de la materialidad rebuscada
del signo
del metalenguaje narcisista de los poetas
del texto de espejo en puño revoleando
los ojos
modernos
estoy harta de esa falta vacía
de esa ausencia de objetos rotundos y
contundentes
del complot entre cifras y descifrantes
de la femenina hora quieta de la palabra
de la lista (política raquítica sifilítica) de 
supersignos cabales: “duro
oficio”, “espacio en blanco”, “vocablo
delirante”, “trazo infinito”
quiero antes
la página obstruida de lámparas
el zoológico entero cayendo por las tablas
la seducción la mandíbula el
plagio atroz
ratas devorando crías húmedas
multitudes mostrando el esmalte de los dientes
multitudes deseantes
diluvianas
manadas ilícitas hartas excesivas pesadas
y bastardas
a pecar y por encima
las cortinas de pudor
sellando todo
con goma 
de mascar.
out. 75

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