Año I – Edición Número 6 – Metafórica Revista

14 de noviembre de 2022, La Plata, Buenos Aires, Argentina

Darío Oliva – La pipa de Magritte

1ra. Mención en el Primer Concurso de Poesía 2021 organizado por Metafórica Revista con su poemario La pipa de Magritte

La poética de Oliva se nutre del surrealismo de la particular obra del pintor belga Renee Magritte, quien introduce elementos de extrañamiento en sus cuadros provocando en el poeta un encuentro, a través de la metáfora, que genera un diálogo teñido de pulcra simbiosis.

Los dos primeros poemas del libro pueden considerarse como el arte poética de la obra, a partir de los cuales se suceden los referidos a los cuadros llevando el título y el año en que éstos fueron pintados.

A medida que se avanza en la lectura se aprecia cómo el poeta ya no es sólo observador sino que entra en acción, sus palabras rompen la quietud de la atmósfera de las pinturas, él mismo se involucra, interactúa. La figura y su tiempo son invadidos por el yo poético hasta hacerlos propios. 

“Mis ojos escarbaron el apego

 en la oculta luz del silencio. 

Crujieron sus huesos 

como pájaros ciegos 

con orfandad de invierno.”

Así como Magritte usa una determinada paleta, hay un color sostenido en el lenguaje que afianza los sentidos del poemario. Por momentos, el tono es intimista y puede pensarse en lo autobiográfico. Es posible entonces que Oliva escogiera, consciente o inconscientemente, estas pinturas entre las más de trescientas obras de Magritte porque en ellas se abre el lugar a la experiencia poética, a la expresión que alivia, al decir que estimula un cambio de perspectiva con el entorno.

“Como si guardara un secreto.

O completara el reflejo de vacío

con sombras de palabras…”

Entrevista “Me atrae la mirada poética que pone en jaque lo convencional y estructurado”

MR – ¿Qué te convoca a escribir un poema? ¿Cuáles son los disparadores del deseo de escritura?

Darío Oliva (DO) – La necesidad imperiosa de buscar un cable a tierra, la de explorar otras posibilidades a la hora de horadar en el hueso de la realidad sin estar atado a sus estrictos órdenes o a su ajetreado impulso; la libertad de experimentar con el lenguaje desde la orilla del silencio internalizado al que me arrastra el ruido externo. Me convocan también las ausencias, y la voluntad de volverlas presencias. Los disparadores son varios: motivos de la infancia, pérdidas personales y materiales, mudanzas (en todo sentido), la naturaleza, las otras artes, la poesía misma, el tiempo y sus estados, etcétera.

MR – ¿Qué poetas te interesan particularmente? ¿Tu poesía dialoga con alguno de ellos?

DO – Poetas que me interesan son los que me interpelan desde lo intelectual para expresar su mundo emocional, los que rompen con los convencionalismos, y le toman el pelo a lo rígido y caduco de lo circundante, como por ejemplo Borges, Girondo, Apollinaire, Ramón Gómez de la Sena, Tuñón, Juarroz, Giannuzzi, Pizarnik, Olga Orozco, Cortázar, Huidobro, Vallejo, Lorca, Lihn, Pedro Salinas, Ajmátova, Maiakovsky, Szymborska, Whitman, Pound, Montale, Leonidas Escudero, Antonio Esteban Agüero, César Rosales, Julio Cejas, Isidoro Blaisten, Arturo Carrera, Octavio Paz, María Elena Walsh, Fabián Casas, Andruetto, Juan López, etc

Mi diálogo es constante con estas voces, no para copiar modelos, sino para hallar mi propia voz, reflejar la intensidad de mi acotado pero genuino universo, y para repensar sus resonancias y el valor de lo escrito.

MR –  ¿Tenés alguna concepción particular de “la mirada poética” sobre el mundo y sobre vos mismo?

DO – Sí, me atrae la mirada poética que pone en jaque lo convencional y estructurado, por eso internalizo con fruición los grandes aportes vanguardistas, y la creación poética dirigida para replantearme absolutamente todo. Aprecio las instancias ontológicas, metafísicas y metapoéticas de algunas voces relevantes en el ejercicio y estado poéticos, que son realmente renovadoras. En cuanto a mi propia forma de encarar esta pulsión poética, trato de fusionar lo intelectual y lo emocional, para que el resultado sea una poética que haga -y me haga- reflexionar, y asimilar más conocimientos sobre propuestas innovadoras.

MR – ¿Qué lugar juega la realidad compartida cotidiana en el hecho poético como recorte de la misma?

DO – Todo el tiempo la realidad desborda mis obsesiones poéticas para explicarme cada detalle y momento compartido con otros. Pero es una realidad otra y la misma en cada borrador que intento de su geografía externa e interna. Interrogar sobre los aspectos que recubren la realidad, dota a mi poesía de libertad suficiente para tantear sus posibles respuestas, acotadas quizás e insuficientes, pero comprometidas con mi quehacer poético, preocupado y ocupado en generar instancias de diálogo.

MR-  ¿Desde dónde partís en el abordaje investigativo sobre un tema en particular sobre el cual escribir?

DO – Parto de mis intuiciones, mis gustos, mis titubeos explorativos, mis hallazgos formales y sonoros. En el caso particular de “LA PIPA DE MAGRITTE”, investigué sobre la vida y obras de este artista visual, y en estudios de especialistas, como por ejemplo el ensayo de Michel Foucault, “Esto no es una pipa”. Me atrajo su mundo onírico, crítico, despojado de poses. Traté de posicionar mi mirada poética sobre cada objeto de sus pinturas, y tratar de entablar un diálogo con sus personajes, paisajes, deseos, sueños.

MR – ¿Es la metáfora un modo o estructura de vida en vos?

DO – La poesía misma, la buena poesía, en el sentido más abarcador del término, es ya una metáfora, “el álgebra superior de las metáforas”, parafraseando a Ortega Y Gasset. Es decir, un ir más allá de límites impuestos -del orden que sean-, una metamorfosis integral del ser de las cosas y de los seres mismos. En mi vida, es un modo de enfrentarme a situaciones complejas, dolorosas unas, otras esperanzadoras, como un medio de reparar lo roto, o lo urgido por un cambio.

MR – ¿Cómo podrías definir la relación entre imagen y concepto a la hora de escribir?

DO – Las imágenes me hablan todo el tiempo, y todo el tiempo hablo por medio de imágenes sonoras-escritas. Muchas veces se me ha tildado de poeta visual, y no creo que sea desacertada esta observación sobre mi producción poética. Me gusta tensar límites entre lo contemplado en lo exterior y la mirada interna, donde habla su no desgastado idioma el corazón. Y, una vez en el ámbito de la imagen, los conceptos le van dando abrigo a esas representaciones, pero en un juego de impresiones y reflexiones mutuas, de yuxtaposiciones, donde lo definible de esa visión se aventure por lo inexplorado también, ya sea por medio de sueños recobrados o recuerdos inventados, o viceversa, por dar algunos ejemplos de etapas creativas a la hora de forzar la pluma o dejarla resonar en el papel hasta agotarse o relajarse en la contemplación de lo hecho, creado y vuelto a recrear (etapas de explosión de imágenes volcadas en la hoja en blanco, y etapa de corrección de esa pulsión vital que es la poesía).

MR –  ¿Qué considerás que es lo que te define como poeta?

DO – Creo que mi curiosidad, mi inconformismo, mis deseos de aventurarme y explorar regiones que me permite el hecho poético en su vastedad: desde el autoaislamiento donde se asimilan lecturas de todo tipo (de libros, películas, paisajes, fotografías, personas, naturalezas muertas y no tanto), la introspección y contemplación (para pasar en limpio lo maravilloso que me ha alterado el ánimo, ya sea en lo positivo o en lo negativo), la puesta en escena del cuerpo y la voz en jornadas, encuentros, ferias, festivales, simposios, talleres, donde la energía es totalmente empática, arrobadora y arrolladora (y donde el contacto propicia el diálogo con lo nuevo, lo inmediato, y también el crecimiento propio por asimilación de esos conocimientos). Y mi sed de extrañeza ante el mundo, para darlo vuelta y volverlo a armar a mi antojo, dentro de las posibilidades que me brindan las experiencias escriturarias e intelectivas que me han formado.

MR – ¿Por qué escribís?

DO – Escribo para salvarme del sinsentido. Escribo porque no podría vivir si no lo hago, no al menos en plenitud, o en esa supuesta plenitud que me da la libertad para crear todo el tiempo. Escribo para devolverme y enseñarme con las palabras a ser de nuevo un niño, para que la felicidad del lenguaje poético madure en consonancia con el fruto de la inocencia de ese niño cuando fue amenazada y fracturada por el silencio (silencio-inquisidor, pero también silencio-abrigo).

MR –  ¿Cuál es la finalidad de tu poesía en ese juego de cierre y apertura que la escritura implica?

DO –Si es que advierto una finalidad en mi poesía, quiero pensarla como una invitación lúdica que se reencauza, reconvierte y repiensa en cada nuevo comienzo. Al finalizar un poema, empieza el tiempo de espera de un posible diálogo con su interlocutor-interlocutora, y se produce una puesta en valor de lo dicho -y lo silenciado o apenas sugerido-, que puede o no llegar a esa otra orilla donde el tiempo de la recepción por supuesto también es otro.

MR –  ¿Cómo decidís que un poema está terminado?

DO – Creo que es cuando pienso que ya no me queda más aliento. Y, si las palabras ya no respiran en el papel, difícilmente lo harán afuera.

MR –  En el proceso creativo ¿Cómo es el retorno a un poema y su clínica?

DO – Escribo el poema de “un tirón”, (ya sea sobre papel o en el teléfono móvil), lo que no quiere decir que no haga una primera revisión mental mientras lo escribo. Voy “saboreando” cada frase en silencio y en cascada, es decir, que trato de seguir el orden o hilo estructural de lo que lo antecede. Luego hago una lectura en voz alta, y es el segundo repaso que realizo. Tacho lo superfluo (lugares o ideas comunes, palabras repetidas, o demasiado pomposas, “literarias” o ambiguas, cacofonías, etc.) y vuelvo a leer todo el poema, buscando su ritmo y plasticidad propias (si conviene a mi respiración el largo de tal o cual verso). Después paso el escrito a la computadora y reviso nuevamente la puesta en escena del poema y corrijo lo innecesario. Dejo que descanse un tiempo indeterminado (días, semanas, meses) y cuando lo leo otra vez, busco nuevos errores que se me hayan pasado por alto, lo leo en voz alta y si me conforma, lo dejo o, de lo contrario, lo elimino. Trato de ser lo más serio y responsable en este punto, para no enamorarme de lo escrito, y para que el escrito sea de la mayor calidad posible.

MR –  ¿Escribís en contra de algún tipo de voz o literatura en particular?

DO – Trato de no traicionar lo que el oficio poético me ha enseñado: rigurosidad formal (en cuanto a la debida presentación de un poema, que va desde la ortotipografía a lo espacial), respeto por mis posibles interlocutores (lectores u oyentes), a los fines de no insultar su inteligencia y de hacerlos -de alguna manera- partícipes del estado poético que me ha asaltado cuando escribí determinada pieza o libro poético. Tres cosas me desagradan en un escrito: lo cursi, lo panfletario y lo moralizante.DO – O – Trato de no traicionar lo que el oficio poético me ha enseñado: rigurosidad formal (en cuanto a la debida presentación de un poema, que va desde la ortotipografía a lo espacial), respeto por mis posibles interlocutores (lectores u oyentes), a los fines de no insultar su inteligencia y de hacerlos -de alguna manera- partícipes del estado poético que me ha asaltado cuando escribí determinada pieza o libro poético. Tres cosas me desagradan en un escrito: lo cursi, lo panfletario y lo moralizante.

MR –  ¿Hay algún tipo de literatura que te interese más?

DO – Me interesan los libros sobre crítica literaria, ensayos poéticos en su gran variedad.

MR –  ¿Hay versos o poemas que te hayan deslumbrado? (Podés citarlo)

DO – Por suerte, son varios: “me vive/ otro ser por detrás de la no muerte”, de Pedro Salinas; “La meta es el olvido. / Yo he llegado antes”, de Jorge Luis Borges; “Tanto dolor se agrupa en mi costado, / que por doler me duele hasta el aliento”, Miguel Hernández; “Ni tú ni yo supimos/ que el amor caminaba con nosotros”, Antonio Esteban Agüero; “Escribo para que la muerte no tenga la última palabra”, Elýtis; “Nacimos sin experiencia, / moriremos sin rutina”, Wislawa Szymborska; “pensar en un hombre se parece a salvarlo”, Roberto Juarroz; “el adjetivo, cuando no da vida, mata”; Huidobro; “y todo lo vivido/ se empoza, como charco de culpa, / en la mirada”, César Vallejo; etc.

MR – ¿Por qué el libro presentado tiene ese título?

DO – La pipa de Magritte”, se llama así en honor al cuadro que pintó Magritte sobre este objeto, al que tituló “Esto no es una pipa”. Y contemplar el trabajo pictórico y leer el título, como una explicación, es lo que nos provoca asombro, y después de reflexionarlo un poco, llegamos a comprender que la obra visual es sólo una representación gráfica del elemento que existe en la realidad (o a lo que llamamos realidad). También es causa de interrogante la oposición entre la pipa retratada en el cuadro y la palabra escrita que denomina al objeto “pipa”, ya que ninguna de las dos son la cosa misma a la que aluden, no son ese objeto que está en el plano real (una desde la imagen visual y la otra desde la escritura de la palabra). Y ese desenfoque, ese cuestionamiento al sentido, es lo que me llevó a explorar e investigar en las obras y vida de este autor surrealista.

MR – ¿Qué estás escribiendo en el presente?

DO – Como estoy muy abocado a mis tareas como coordinador de talleres de escritura creativa (uno, denominado TALLER DE CREACIÓN LITERARIA “DIÁLOGOS: UNA APROXIMACIÓN A LA POESÍA ARGENTINA”, el cual comenzó a dictarse el 5 de febrero de este año, a través de Google Meet, los sábados de 14 a 16 hs (de Colombia), o de 16 a 18 hs (horario de Argentina), auspiciado por el Centro Iberoamericano de Artes y los Saberes Populares ARTBOL de la Fundación Cantemos de Fusagasugá, Colombia; y el otro TALLER DE POESÍA ARGENTINA “EL PEREGRINO”, que comenzará a dictarse a partir del sábado 5 de marzo de 18 a 20 hs por Google Meet, auspiciado por las BECAS FORMACIÓN 2021 del Fondo Nacional de las Artes, Argentina), a mis tareas en la Biblioteca Pública Municipal “Ana maría Ponce” del Centro Cultural “José La Vía” de la ciudad de San Luis, y como ya he publicado 10 libros de poesía y escrito otros volúmenes durante este periodo de pandemia, he optado por dedicarme -en mis ratos libres- a la corrección de los mismos.

MR – ¿Qué estás escribiendo en el presente?¿En qué momento escribiste el libro presentado en el concurso?

DO – Este libro lo vengo trabajando hace unos años, antes de la pandemia, pero recién en 2021 pude dedicarle más tiempo y corregirlo para enviar a concurso, como he hecho y sigo haciendo con otros libros.

MR – ¿Cómo se relaciona tu poesía con la política o con lo político?

DO – Como dije, no comulgo con lo panfletario en poesía, pero esto no implica que algunas de mis producciones poéticas hagan hincapié en la situación del país y en determinados problemas que nos preocupan a todas y todos, como ser: la violencia, la marginalidad y desigualdad económica, el desempleo, la memoria colectiva, la reivindicación de nuestras culturas originarias, etcétera.

MR – ¿Tenés alguna técnica o ritual de escritura en particular?

DO – No. Pero trato de aprovechar los ratos de raptos poéticos para descargar mi arsenal anímico sobre la página en blanco; es una forma de robarle tiempo al tiempo. Y escribir lo que más pueda, mientras dura este impulso, este “extrañamiento” de sentidos.

MR – ¿Cuál es tu trabajo? ¿Tiene relación con la escritura?

DO – Trabajo en atención al público en la Biblioteca Pública Municipal “Ana maría Ponce” del Centro Cultural “José La Vía” de la ciudad de San Luis, Provincia de San Luis. Y, obviamente, hay una relación estrecha con la lecto-escritura.

MR – ¿Cuál fue tu primer contacto con la poesía?

DO – En cuarto grado de primaria: asistía como alumno pupilo (internado de lunes a viernes) al Hogar Escuela N° 3, Almirante Brown, de mi ciudad natal, Villa Mercedes (San Luis), cuando la maestra a cargo me pidió que memorizara el poema de Rafael Obligado, “El Pampero”. Entre tanto, en esos momentos de soledad abrumadora -aunque estuviera rodeado de otros chicos y mis 2 hermanos-, separado de mi padre, sin el cobijo ni cariño de una madre, aprovechaba o era asaltado por una necesidad imperiosa de escribir en ráfagas de sombría escritura mis sensaciones más profundas e íntimas, lejos de los oídos y ojos del mundo exterior. Escribía bajo una lluvia de tibias lágrimas. Escribir era lo que mejor tenía al alcance para ponerme como escudo, y lo más económico. Desde ese tiempo, palabras y silencios vienen por mí cuando ni siquiera salgo a su encuentro

MR – ¿Te vincula tu escritura con otras disciplinas artísticas?

DO – Sí, sobre todo el cine, la pintura, la fotografía y la música. Trato de llenar mis vacíos con arte.

Poemas de «La pipa de Magritte»

Como un quiebre de ala…

Como un quiebre de ala en la brisa,
tu nombre se fragmenta
en el eco crepuscular del agua
y su ondulación de silencios nocturnos.
Regina, copia la sombra
del río Sambre en mi boca,
y me contagia de ambigüedad metafísica,
como si el cuadro de la realidad
desobedeciera el dictado
de razones y quimeras,
y no representara más que el reflejo
esquivo del verdadero
lenguaje de mi alma
carcomida por gusanos y cuervos,
y transparencias donde el sol
nace oscuro
desde el almenar de mis neuronas.

Contra molinos de viento

Ya no sé si es día o noche
en este cuarto de preguntas,
o si el decorado es otro
y mueven de lugar ventanas
pájaros y luces,
o si bosteza en el espejo
un calendario de luciérnagas ciegas
o desorientadas,
o si cambiaron de lugar
una mesa o una neurona,
y habito el desorden
de palabras repetidas,
y silencios que se clavan a la lengua
con oxidadas dudas tras las puertas.

Lo único cierto es la incerteza,
y que el mundo está de cabeza.
Yo mismo palpo la ausencia
cuando me toco roída sombra,
y es el deseo madera
de un barco encallado en las orillas.

Marea el vacío
y soportar los mismos ruidos.
Ni visitan el patio idénticas estrellas;
las nubla el charco de la tristeza
en el ojo de Heráclito, el oscuro,
y el desoído canto de ranas grises
bajo la luna. Y ya no sé si soy
semilla del aire o pie de tormenta,
o trazo desdoblado en un cielo
de Magritte. O la voluta de humo
que se consume en la ceniza
de un último cigarrillo.

Me consuela saber,

-aunque me engañe-
que esto también pasará

como tren de carga,
o viento entre las hojas,
y volverán las manos a encontrarse
en cada remanso de cada calle,
y la noche a darle de comer al día
sus buenas tardes, sus alegrías.

Y a ser gentes y no zombis
los que se hablen y demoren

una charla de más
entre mate y mate.

Y decomisen al miedo
tanto asedio,
tanta noticia destemplada,
tanta horrísona muerte miserable
en cada semáforo, bocacalle
o esquina. Y gritar vida
en las puntas que proyecta
un sol de arena sobre líneas
que un niño traza en la rayuela.

Y volver mañana
por las deshoras ganadas
y perdidas en Poesía.

Selección de poemas

ESCRITOR FANTASMA

Deja la ira en la ceniza muerta

María Magdalena Álvarez

Nace la sombra del sol en la ventana.

Apenas lo nota el ojo

difícilmente parpadea;

y pesado cae sobre la hoja…El cuerpo de palabra

desnuda un grito en la boca,

inicia el encabalgamiento de voces

entre la soledad y el goce inmaterial de tinta.

Escribe y fuma. Duelen sus manos.

Ha dejado agonizar el canto de las cerraduras

en el gris de lluvia de la página…

Sepultada su ira en ceniceros

habla consigo mismo. Es un fantasma.

                                    Nadie lo reconoce.

En su boca la alegría es irreal como su vida,

                                                 como su muerte.

CUANDO MUERA

Cuando muera

no habrá otro interrogante que el silencio,

para este olvido que imagino.

Mirta Tosoroni

Cuando muera 

mis ojos olerán

a húmeda tierra cosechada

por el viento y la sombra

volverán mis pasos a la casa

que deshabitaron

los dolores de la infancia.

Interrogaré con mi boca vacía

y tras la puerta

cerrará el olvido la silente

caja de mi sepultura.

No sabré si he sido un nombre

o el Poema que habitaba

                   el Hombre…

(De  Epígrafes, San Luis, Payné, 2008)

SI ESA SOMBRA

                          bajo el sol de calle

repite la vana carrera de la tortuga

y la espalda se le encorva y se le nota 

igual el mentón de la barba y balbucea

y silencia mis palabras sentado en una mesa/

esa imagen borrosa/ esa sombra

será reconocible aún bajo la lluvia

como el cadáver que escribe este poema.

¿CÓMO SE MATA UNA PALABRA?

no con el silencio

sino con el extravío de su sombra

sobre la hoja en blanco/

despojarla de alma

y que el eco fracase

en su martillar 

sobre 

              el 

                     yunque 

                                      del oído.

(De Breviario, Buenos Aires, PROA, 2011)

Breve Biografía

Darío Oliva es Coordinador de talleres de creación literaria. Jurado en certámenes de literatura.

Gestor Cultural, creador del encuentro artístico-literario “Poesía Fusión.”

Su obra poética y narrativa integra varias antologías, dentro y fuera del país.

Premiado en concursos a nivel provincial, nacional e internacional, ha publicado los siguientes libros de poesía: 

Epígrafes (2º Premio Provincial de Poesía, convocatoria 2006 del F.E.S., San Luis Libro, Payné, 2008); Breviario (Buenos Aires, PROA, 2011); Eco-Grafía (Villa Mercedes, Rorschach, 2013); Cronopias (Viaje a la Isla de Cortázar),(Villa Mercedes, Rorschach, 2013); Fuga de Luz (con fotografías de OrnelaGuillaumín, Villa Mercedes, Rorschach, 2015); El laberinto de Proteo (Mendoza,Troya, 2016); Lengua rota (Primer Premio Nacional de Poesía Paco Urondo 2017,Villa María, Córdoba, GPU, 2017); Lo que aturde (Segundo Premio Internacional de Poesía SUR-PALPALÁ, Jujuy, 2017, San Luis, Perniciosa, 2017); Preguntas muertas (Segundo Premio Regional de Poesía, Concurso Literario “San Juan Escribe-Premio Jorge Leonidas Escudero”, edición 2018), San Juan, Fondo Editorial de la Cámara de Diputados de San Juan, 2019; ¡Qué sé yo! (Segundo Premio Regional Categoría Infantil, Concurso Literario “San Juan Escribe-Premio Jorge Leonidas Escudero”, edición 2019), San Juan, Fondo Editorial de la Cámara de Diputados de San Juan, 2020.

Actualmente se desempeña en la Biblioteca Pública “Ana María Ponce” del Centro

Cultural “José La Vía”, dependiente de la Municipalidad de la Ciudad de San Luis, a través de su Coordinación General de Turismo, Cultura, Deportes y Juventudes.

Coordina los Talleres de Creación Literaria:

1) “DIÁLOGOS: UNA APROXIMACIÓN A LA POESÍA ARGENTINA”,

subvencionado por el proyecto del Centro Iberoamericano para las Artes y

los Saberes Populares, ARTBOL, de la FUNDACIÓN CANTEMOS, de

Fusagasugá, Colombia (durante febrero y marzo de 2022); y

2) “EL PEREGRINO: POESÍA ARGENTINA”, subvencionado por las BECAS

FORMACIÓN 2021 del Fondo Nacional de las Artes (FNA), Argentina

(desde marzo a junio de 2022)

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Links acerca del autor

Poesía fusión

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