Año I – Edición Número 6 – Metafórica Revista

14 de noviembre de 2022, La Plata, Buenos Aires, Argentina

Medusa: la reescritura constante de la poesía.

Medusa: la reescritura constante de la poesía.

                                                                     

Por Alejandra Mendez Bujonok

 

El mito es fundación, la palabra primera de la memoria ancestral. El mito respira con el oxígeno de la poesía, la sustancia que moviliza los símbolos en que el mito se manifiesta.

El canto de la poesía es la manera de evocar el origen y de transmitirlo. Aquello ignoto que va tomando forma en el relato con otros, porque somos mucho más que el relato de la historia. Es justamente ahí desde donde se pone en acto el poder reconstructivo de la poesía, que es la sangre del mito. Por eso trabajar el mito es reescribirlo, es encontrar en sus símbolos mucho más de lo conocido, es escarbar y entrar los intersticios por donde sacar a la luz, aquello olvidado u ocultado.

Como muy bien comenta en su prólogo  Leonardo Massari  “Medusa, en la voz de Eugenia Straccali en-carna reivindicando la posición  activa del deseo. Éste se abre camino entre el sojuzgamiento masculino, de la cultura patriarcal; deseo de lengua bífida que muerde la manzana envenenada de amor. Donde lo personal y lo ontológico se cruzan”  el deseo y la carnalidad que representa Medusa se saca del olvido, se la reivindica así, mostrando el dolor lo encausa en otra cosa. La sangre derramada se convertirá en sangre proclamada:

“me cuesta respirar 

no es posible mirar el horror de frente 

estoy muerta en las palabras de los otros 

no hay poesía aquí 

que retorne el viento 

fondo sin gravedad 

roja la hierba roja la savia”

Hay una angustia que conlleva  la belleza, pero no la de la belleza  libre, sino de aquella encorsetada, estereotipada, es en palabras de nuestra autora, un carozo quebrado. Esa mirada del poder patriarcal que tanto Poseidón, como Atenea o Perseo ejercerán cruelmente sobre Medusa, ignorando que la belleza está más allá, siempre.

La palabra belleza es insuficiente, nos dice Straccali. Porque la pregunta cual estrella apocalíptica surge en el más allá, en aquel espacio de libertad. La belleza libre, esa que hace dormir a la criatura en la eternidad, esa que hace  que se poetice y  que del cuello de Medusa (de todas las medusas) broten sus descendencias: yeguas aladas y gigantes que reelaborarán la historia.

Los cuentos que continúan siendo: dice Eugenia “una vez y otra vez y otra voz” en  esa inflexión, ese cambio en voz, posibilita la palabra modificada.

  Medusa en su dolor ruge y resignifica la mirada. Sabiduría femenina, que atraen la vibración de otras: 

“forman palabras 

mutan 

vibraciones 

quebrado cristal mi cuello se deja caer 

las astillas provocan otros sonidos 

otras sílabas 

palabras nuevas 

este hacerse y deshacerse del lenguaje 

resguarda un hilo melódico 

verdadero cuerpo-poema”.

Así la escritura del poema, en su intento, hilvana siempre esa lengua materna herida, reconstruyéndola,  por todas esas niñas, por todas nosotras, por las medusas sin voz.

Se escribe con el cuerpo, es como un desplazarse continuo, como un movimiento profético que trasforma: 

“entonces: 

la poesía se cierne sobre mí 

pero el dolor perdura 

y no queda nada por decir 

tal vez puedas hallar 

la gruta de la palabra”

 

 Y en ese camino, en ese desfiladero que es personal y  es colectivo, renace el cielo constante de la poesía.

*Foto por Leonardo Massari @leonardomassari @lenomass

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