Año I – Edición Número 6 – Metafórica Revista

14 de noviembre de 2022, La Plata, Buenos Aires, Argentina

“Sou poeta”

Cecília Meireles (Río de Janeiro, 1901- 1964)

                                                                                                                                                                                             

Por Luisina Milone

 

  Inauguramos Sou poeta con la presentación de Cecília Meireles, cuyo célebre poema “Motivo” ha inspirado el nombre de esta sección. Aquí publicaremos poesía escrita en lengua portuguesa con su respectiva traducción al español. De esta manera, procuramos derribar la “barrera idiomática” que suele dificultar el acercamiento a la lírica lusófona por parte de los lectores hispanos.  

 

    Cecília Benevides de Carvalho Meireles fue la primera voz femenina de gran expresión en la literatura brasileña. Publicó más de cincuenta obras y ha sido considerada por varios críticos como la mayor exponente de la poesía en lengua portuguesa. Nacida en Río de Janeiro el 7 de Noviembre de 1901, además de poeta fue profesora, periodista y pintora. Con dieciocho años ingresó al mundo de la literatura con su libro Espectros (1919). Participó del grupo literario de la Revista Festa de carácter católico y conservador. De esa vinculación, heredó la tendencia espiritualista que aparece con frecuencia en sus escritos. En rigor, Cecília Meireles nunca estuvo afiliada a ningún movimiento literario. Su poesía, de manera general, se vincula a las tradiciones de la lírica luso-brasileña. A pesar de esto, sus primeras publicaciones dan cuenta de una cierta inclinación por el simbolismo, reuniendo religiosidad, desesperación e individualismo. Solamente con el libro Viagem (1939) es que Cecília Meireles ingresó en el espíritu poético del modernismo, recibiendo el Premio de poesía “Olavio Bilac” de la Academia Brasileña de Letras. Cultivó una lírica reflexiva con un trasfondo filosófico que abordó temas como la transitoriedad de la vida, el tiempo, el amor, el infinito y la naturaleza. 

 

   Su obras más representativas son: Espectros (1919), Baladas para El-Rei (1925), Mar Absoluto (1945), Romanceiro da  Inconfidência (1953) y Poemas Escritos na Índia (1953). La poeta Cecília Meireles falleció en Río de Janeiro el día 9 de Noviembre de 1964, dejando un legado artístico crucial para la literatura brasileña.

 

Versiones por Luisina Milone

 

Motivo (1939)

 

(Cecília Meireles, del libro Viagem, 2001. En: Antologia

 Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira)

 

Eu canto porque o instante existee a minha vida está completa.

Não sou alegre nem sou triste:

Sou poeta.

Irmão das coisas fugidias,

não sinto gozo nem tormento.

Atravesso noites e dias

no vento.

Se desmorono ou se edifico,

se permaneço ou me desfaço

– não sei, não sei. Não sei se fico

ou passo.

Sei que canto. E a canção é tudo.

Tem sangue eterno a asa ritmada.

E um dia sei que estarei mudo:

-mais nada. 

Yo canto porque el instante existey mi vida está completa.

No soy alegre ni soy triste:

Soy poeta.

Hermano de las cosas efímeras,

no siento gozo ni sufrimiento.

Atravieso las noches y los días

en el viento.

Si derribo o si construyo,

Si permanezco o me desarmo

– no sé, no sé. No sé si me quedo

o si me marcho.   

Sé que canto. Y la canción lo es todo.

Sangre eterna tiene el ala rimada.

Y un día sé que estaré mudo:

-no queda más nada. 

 

Monólogo (1942)

 

(Cecília Meireles, del libro Vaga Música, 2001. En: Antologia

 Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira)

 

Para onde vão minhas palavras, se já não me escutas?

Para onde iriam, quando me escutavas?

E quando me escutaste? – Nunca.

Perdido, perdido. Ai, tudo foi perdido!

Eu e tu perdemos tudo.

Suplicávamos o infinito.

Só nos deram o mundo.

De um lado das águas, de um lado da morte,

tua sede brilhou nas águas escuras.

E hoje, que barca te socorre?

Que deus te abraça? Com que deus lutas?

Eu, nas sombras. Eu, pelas sombras,

com as minhas perguntas. 

Para quê? Para quê? Rodas tontas,

em campos de areias longas

e de nuvens muitas.

¿Hacia dónde van mis palabras,si ya no me escuchas? 

¿Hacia dónde irían, cuando me escuchabas?

¿Y cuándo me escuchaste? – Nunca.

Perdido, perdido. ¡Ay, todo está perdido!

Tú y yo lo perdimos todo.

Suplicábamos el infinito

pero sólo nos dieron el mundo.

A un lado de las aguas, a un lado de la muerte,

tu sed brilló en las oscuras aguas.

Y hoy, ¿qué barco te socorre?

¿Qué dios te abraza? ¿Con qué dios luchas?

Yo, en las sombras. Yo, por las sombras,

con mis preguntas.

¿Para qué? ¿Para qué? Tontas ruedas,

en campos de arenas extensas

y de nubes copiosas. 

 

                                                             

Canção (1949)

 

(Cecilia Meireles, del libro Retrato Natural, 2001. En:Antologia 

Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira)

 

Eras um rosto

na noite larga

de altas insônias

iluminada.

Serás um dia

vago retrato

de quem se diga:

“o antepassado”.

Eras um poema

cujas emoria 

cresciam dentre

mistério e lágrimas.

Serás emoria,

tempo sem rastro,

de esquecimentos

atravessado.

Disso é que sofre

a amargurada

flor da emoria

que ao vento fala. 

Eras un rostro

en la inmensa noche

por grandes insomnios

iluminada.

Serás un día

vago retrato

a quien se le diga:

“el antepasado”.

Eras un poema

cuyas palabras

crecían de entre

el misterio y las lágrimas.

Serás silencio,

tiempo sin rastro,

de olvidos

atravesado.

De eso sufre

la amargada

flor de la memoria

que al viento le habla.

 

1  (1949)

 

(Cecilia Meireles, del libro Elegías, 2001. En: Antologia 

Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira)

 

Minha primeira lágrima caiu dentro dos teus olhos.

Tive medo de a enxugar: para não saberes que havia caído.

 

No dia seguinte, estavas imóvel, na tu forma definitiva, 

modelada pela noite, pelas estrelas, pelas minhas mãos.

 

Exalava-se de ti o mesmo frio do orvalho; a mesma claridade da lua.

 

Vi aquele dia levantar-se inutilmente para as tuas pálpebras,

e a voz dos pássaros e das águas correr,

– sem que a recolhessem teus ouvidos inertes.

 

Onde ficou teu outro corpo? Na parede? Nos móveis? No teto?

 

Inclinei-me sobre o teu rosto, absoluta, como um espelho.

E tristemente te procurava.

 

Mas também isso foi inútil, como tudo mais. 

 

*** 


Mi primera lágrima cayó dentro de tus ojos.

Tuve miedo de enjugarla: para que no supieras que había caído.

 

Al día siguiente, estabas inmóvil, en tu forma definitiva,

moldeada por la noche, por las estrellas, por mis manos.

 

Emanaba de ti el mismo frío del rocío; la misma claridad de la luna.

 

Vi aquel día alzarse inúltimente ante tus párpados, 

Y la voz de los pájaros y del correr de las aguas,

– sin que la acogiesen tus oídos inertes.

 

¿Dónde quedó tu otro cuerpo? ¿En la pared? ¿En los muebles? ¿En el techo?

 

Me incliné sobre tu rostro, absoluta, como un espejo.

Y te buscaba tristemente.

 

Pero eso también fue inútil, como todo lo demás. 

 

Quatro (1952)

(Cecilia Meireles, del libro O aeronauta, 2001. En:     Antologia Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira)

 

 

Agora chego e estremeço.

E olho e pergunto.

E estranho o aroma da terra,

as cores fortes do mundo

e a rma humana.

Compreendo, entre o que me espera,

violências que reconheço

mas que não sinto.

Sem paixões e sem desprezo,

gasto-me todo em lembranças,

neste tumulto.

Porque chego despojado

e humilho-me de ter vindo

como estrangeiro;

– de ser apenas um vulto

que tudo que sabe é de alma,

– ao resto, alheio.

As portas dos meus rmarios,

que guardam dentro? Esqueci-me.

De que me servem?

Por mais que tudo examine,

vejo bem que já não tenho

laços e heranças.

Perdoai-me chegar tão leve,

eu, passageiro

dos céus, de límpido vento.

Llego, ahora, y tiemblo.

Y miro y pregunto.

Y encuentro extraño el aroma de la tierra,

los intensos colores del mundo

y el rostro humano.

Comprendo, entre lo que me espera,

violencias que reconozco

y, sin embargo, no siento.

Sin pasiones y sin desprecio,

me consumo por completo en recuerdos,

en este tumulto.

Porque llego despojado

y me avergüenzo de haber venido

como extranjero;

– de ser solamente un bulto

que todo lo sabe de alma,

– al resto, ajeno.

¿Qué guardan dentro 

las puertas de mis armarios? Ya no lo recuerdo.

¿De qué me sirven?

Por más que lo examine todo,

puedo ver que ya no tengo

lazos y herencias.

Perdóname por llegar tan liviano,

Yo, pasajero

de los cielos, de límpido viento.

 

Adolescente (1953)

 

(Cecilia Meireles, del libro Poemas escritos  na Índia, 2001. En: Antologia Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira) 

 

As solas dos teus pés.

As solas dos teus pés pintadas de vermelho.

De teus pés correndo no verde chão do parque.

As solas dos teus pés brilhando e desaparecendo

sob a orla dourada da seda azul.

(A moça brincava sozinha,

bailava assim, por entre as árvores…)

As campainhas dos tornozelos, pingos d’água

sobre as flores dos teus pés pintados de vermelho.

As solas dos teus pés, pintadas de vermelho,

duas pétalas no tempo.

Duas pétalas rolando para o fim do mundo, ah!

Abaixavam-se 

as solas dos teus pés, pintadas de vermelho.

E no parque os pavões, também vestidos de sol e céu,

clamavam para os horizontes seus anúncios.

transcendentes e tristes.

As solas dos teus pés correndo para longe,

duas pequenas labaredas.

(A moça brincava sozinha,

ia e vinha assim, com o ar, com a luz…)

O teus pequenos pés.

O parque.

O mundo.

A solidão.

Las plantas de tus pies.

Las plantas de tus pies de rojo pintadas.

De tus pies corriendo por el suelo verde del parque.

Las plantas de tus pies brillando y desapareciendo

sobre el borde dorado de la seda azul.

(La joven jugaba solitaria,

y bailaba así, entre los árboles…)

Los cascabeles de sus tobillos, gotas de agua

sobre las flores de tus pies de rojo pintados. 

Las plantas de tus pies, de rojo pintadas,

dos pétalos en el tiempo.

Dos pétalos rodando hacia el fin del mundo, ¡ah!

Se bajaban, se levantaban

las plantas de tus pies, de rojo pintadas.

Y en el parque los pavos reales, vestidos también de sol y cielo,

clamaban hacia los horizontes sus anuncios,

tristes y trascendentes.

Las plantas de tus pies corriendo a lo lejos,

dos pequeñas llamaradas. 

(La joven jugaba solitaria,

iba y venía así, con el aire, con la luz…)

Tus pequeños pies.

El parque.

El mundo.

La soledad.   

 

Humildade (1954)        

                                        

(Cecília Meireles, Poema inédito, 2001. En: Antologia Poética, 3. ed. Rio de Janeiro: Nova Fronteira)

 

Tanto que fazer!

livros que não se leem, cartas que não se escrevem,

línguas que não se aprendem,

amor que não se dá.

tudo quanto se esquece.

 

Amigos entre adeuses,

crianças chorando na tempestade,

cidadãos assinando papéis, papéis, papéis…

até o fim do mundo assinando papéis.

 

E os pássaros detrás de grades de chuva,

e os mortos em redoma de cânfora.

 

(E uma canção tão bela!)

 

Tanto que fazer!

E fizemos apenas isto.

E nunca soubemos quem éramos

nem para quê.

 

***

 

¡Tanto que hacer!

libros que nunca se leerán, cartas que no se escribirán,

lenguas que no se aprenderán,

amor que no se da,

y todo aquello que olvidamos.

 

Amigos entre despedidas,

niños llorando en la tormenta,

ciudadanos firmando papeles, papeles, papeles….

hasta el fin del mundo firmando papeles.

 

Y los pájaros detrás de barrotes de lluvia,

y los muertos en burbujas de alcanfor.

 

(¡Y una canción tan bella!)

 

¡Tanto que hacer!

Y solamente hicimos esto.

Y nunca supimos quiénes éramos

ni para qué. 

 

*Acuarela de la portada por Leonardo Massari @leonardomassari @lenomass

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