Año I – Edición Número 6 – Metafórica Revista

14 de noviembre de 2022, La Plata, Buenos Aires, Argentina

Yhonais Lemus – Nagapushpa

Ganadora del Primer Concurso de Poesía Revista Metafórica 2021, con su libro Nagapushpa.

El libro ganador del Primer Concurso de Poesía de Metafórica Revista es un bestiario marino. Retoma distintos imaginarios con seres exóticos del océano y cosmovisiones provenientes de la mitología australiana y leyendas japonesas. Enhebra poéticamente escenarios, especies maravillosas del mundo marino. 

Lemus investigó intensamente materiales ajenos a la literatura para poder escribir su poemario. Encontrando en ese trabajo de campo: mitos, arquetipos, información sobre animales poco estudiados y sus relatos sobrenaturales. En un segundo momento compuso a partir de ese archivo cruces reales e imaginarios.

Raro (señala la autora), semejante a un arrecife de coral, con  diversidad de formas de versificación: poemas largos, haikus, visuales, poemas en prosa, poemas en los que las palabras están dispersas en el espacio de la hoja. Introduce también como gesto disonante recetas de cocina y notas al pie de página que agilizan la lectura aumentando las isotopías fantásticas. Escribe haikus utilizando las sílabas que el formato exige, pero experimentando nuevos modos de presentación en la página. Presenta notas al pie de página que funcionan como una ayuda al lector, para reponer contenidos teóricos o científicos. Todos estos recursos producen una experiencia de lectura cuidada, ágil, divertida. Su mirada nos resulta innovadora desde la poética, la retórica y la forma.

Tal como señala la autora se trata de un poemario raro: un rizoma, que toma el desafío de reflejar el océano en el libro. Con múltiples capas de sentidos que se acoplan dando  lugar a variadas lecturas, semejante a un arrecife de coral, con  diversidad de formas de versificación: poemas largos, haikus, visuales, poemas en prosa, poemas en los que las palabras están dispersas en el espacio de la hoja. Introduce también como gesto disonante recetas de cocina y notas al pie de página que agilizan la lectura aumentando las isotopías fantásticas. Escribe haikus utilizando las sílabas que el formato exige, pero experimentando nuevos modos de presentación en la página. Presenta notas al pie de página que funcionan como una ayuda al lector, para reponer contenidos teóricos o científicos. Todos estos recursos producen una experiencia de lectura cuidada, ágil, divertida. Su mirada nos resulta innovadora desde la poética, la retórica y la forma.

Nagapushpa, el nombre del libro,  hace referencia a una leyenda sobre una flor que crece cada 36 años. Encontramos en el nombre una postura poética en la que lo científico queda por debajo de la escritura La poesía nos exhibe las características específicas de la flor y el mito que la envuelve . Este libro salvavidas, como dijo la autora, fue escrito durante la pandemia. Se trata de una obra abierta, luminosa a pesar del contexto de encierro y del tránsito por un duelo personal.

Entrevista “Escribo en un intento de darle voz a lo que no tiene

Metafórica Revista (MR) entrevistó a la escritora venezolana Yhonaís Lemus de forma virtual. Ella está viviendo en su país natal con su familia. La charla se llevó a cabo en el ámbito de su casa con un clima ameno y cálido.

Nagapushpa (bestiario marino) libro  ganador del primer concurso de poesía de Revista Metafórica. Leído y reconocido por un prestigioso jurado compuesto por María Casiraghi, María Rosario Andrada y Mónica Tracey. 

Sumamos nuestra lectura e invitación a leerlo, para atravesar la singular experiencia estética que la autora propone.

MR – ¿Qué te convoca a escribir un poema? ¿Cuáles son los disparadores del deseo de escritura?

YL – Creo que el elemento poético parte de lo cotidiano, nos envuelve. Pueden ser detalles luminosos u oscuros lo que te convocan como voces que susurran al oído y que piden ser anotadas.  Estos detalles se manifiestan en imágenes que debo trabajar y traducir.

Dicen que uno tiene que escribir cómo te gustaría leer. Si te gusta leer determinado autor entonces intentas escribir así. Me pongo en esa posición y digo: “me agrada lo que estoy leyendo”. En las lecturas no te puedes casar con un autor o con cierto libro porque eso va cambiando. Antes disfrutaba mucho a Clarise pero la leí tanto que ya no me pasa.  Ahora estoy leyendo mucho a Hebe Uhart y estoy muy comprometida con sus cuentos y con su forma de vida.  Quedé fascinada con el libro de los talleres de Hebe de Liliana Villanueva. Me ayudó. Hay ciertos autores que te acompañan mejor en una etapa de tu vida que otros.

MR – ¿Qué poetas te interesan particularmente? ¿Tu poesía dialoga con alguno de ellos?

YL – En este momento estoy muy interesada en la poesía de Anne Carson, poeta canadiense, me encanta cómo regresa al mito, cómo se  sumerge en  ese imaginario de la Antigua Grecia para rejuvenecerlo. Su poética es elevada en conocimientos pero no descarta el humor, la sorpresa, el juego lúdico con el lector. Su poesía respira. Es una de las poeta viva más interesante y renovadora de la palabra. Toda una revolución.  Me encantaría, en algún momento, que mi poesía entrara en diálogo con la suya pero por ahora sólo puedo leerla, contemplarla, entrar en ella y eso, para mí, ya es un logro.

Anne Carson también trabaja lo mítico, deconstruye todo para volverlo a hacer y revitalizar y eso es hermoso. Y en parte, humildemente, es lo que me interesa hacer desde este lugar.

Me interesa mucho el imaginario de los aborígenes venezolanos. Acá tengo unos cuentos bellísimos: ”El dueño de la luz”, “La gran canoa”, son cuentos guarao, cariña. Pensé en hacer un trabajo con estos mitos y leyendas de Latinoamérica, no deconstruyendo todo lo que son los mitos grecolatinos, de eso ya se está encargando Anne Carson. Estoy armando un taller para chicos y es bien interesante. Así que seguramente va a quedar algo.

Quiero cruzar con lo de la antropología que me interesa, quiero hacer algo para armar con eso. 

MR –  ¿Tenés alguna concepción particular de “la mirada poética” sobre el mundo y sobre vos misma?

YL – Mi poesía es visual casi todo lo que veo, y lo que llega, lo contamino con metáforas y símbolos. A veces, se presenta la imagen poética ya construida pero debo anotarla y allí hay un trabajo con la palabra, una guerra entre la abstracción del significado y lo que puedo hacer con él o lo que me deja. Mi deseo es lograrlo, alcanzar las formas, las palabras adecuadas, la sonoridad, el tono,  pero no siempre se puede aunque el esfuerzo vale la pena, lo disfruto.

MR – ¿Desde dónde partís en el abordaje investigativo sobre un tema en particular sobre el cual escribir? *

YL – Los temas surgen de una necesidad implícita, debo escribir sobre algo desconociendo el motivo que me impulsa o convoca. En mi caso es algo intuitivo y me dejo llevar. Cuando empiezo a trabajar un libro, un poemario, él mismo va pidiendo y según esas exigencias voy dando forma e investigando. Aunque sigo tocando los temas de la literatura, que son los de la vida; el amor, la muerte, la soledad, el trabajo investigativo  es una excusa que me permite renovar.  De allí que en el Bestiario Marino; Nagapushpa estén  los grandes temas que toca la poesía pero velados o transfigurados en el océano y en los extraños seres marinos que describo a través de mundos míticos. 

MR-  ¿Por qué escribís?

YL – Escribo en un intento de darle voz a lo que no tiene.

MR – ¿Cuál es la finalidad de tu poesía en ese juego de cierre y apertura que la escritura implica?

YL – Me parece una pregunta interesante para reflexionar.  Trato de manejar una poética que no tenga ni aperturas ni cierres. Es como el mismo hilo de la voz; puedes guardar silencio pero ese silencio no representa un punto final, o un tema cerrado, sino todo lo contrario en un momento para la reflexión, para apreciar el vacío y buscar la forma de completarlo con las palabras que hagan falta.

MR – ¿Cómo decidís que un poema está terminado?

YL – Acá debo recurrir a esa gran cita del poeta francés Paul Valéry  “Un poema nunca está acabado, solamente abandonado”.  Te alejas del poema cuando intuyes que ya no puedes hacer más nada con él o quizás el poema se aleja del poeta como un paciente que ya no quiere ser operado que necesita paz.

MR –  En el proceso creativo, ¿cómo es el retorno a un poema y su clínica?

YL – Es un proceso muy riguroso. Tomar distancia de la obra permite regresar con mayor criticidad. La lectura en voz alta ayuda a reconocer el ritmo interno, el tono y la atmósfera del poema.  Presto cuidado a la aliteración y cacofonía creo que somos seres musicales por eso trato de no caer en el vicio de las rimas evidentes. Aunque, por momentos, me vuelvo atrevida y juego con la musicalidad. Si una palabra es importante no me privo en repetirla. Trabajar el poema es algo que me encanta tanto que llega a ser un poco obsesivo entonces decido que es hora de dejarlo ir.

MR – ¿Por qué el libro presentado tiene ese título?

YL – Nagapushpa es una flor que nace cada 36 años en el Lago Manasarovar en el Himalaya. La cuestión es que este dato no es certero. La flor acuática es un mito urbano. Lo maravilloso es la posibilidad de su existencia. Por eso el libro lleva su nombre porque manejo una poética de las posibilidades, de las creencias que parten de los mitos originarios australianos, las leyendas japonesas, entre otras culturas milenarias.

MR –  ¿Qué estás escribiendo en el presente?

YL –  Tengo varios proyectos. Estoy cerrado un libro de microrrelatos que parte de la antropología social; es la excusa para investigar. Una novela corta, algo hibrida y rara, donde exploro el espacio doméstico y la polifonía y un libro de eco-poemas. Tener varios proyectos de escritura me permite ir de uno a otro manteniendo el ritmo.

MR – ¿En qué momento escribiste el libro presentado en el concurso?

YL –  Nagapushpa (bestiario marino) surgió del encierro de la larga cuarentena bonaerense durante el período más crítico de la pandemia. Quizás por eso elegí un tema tan alejado de nuestra cotidianidad para crear un espacio menos hostil, es decir, más habitable y qué mejor que la aparente serenidad del océano.

MR – ¿Hay algún tipo de literatura que te interese más?

YL – Sigo siendo la misma niña curiosa que atiborraba a mi madre de preguntas sobre la naturaleza, el universo, las personas.  Aún le sigo preguntando cosas, es muy sabia. En la literatura me gustan todos los géneros; aprecio los trabajos de calidad, los grandes clásicos de Shakespeare, John Milton, Novalis, Proust, Dostoyevski. Suelo leer mucha más narrativa que poesía por contradictoria que parezca. No sólo me interesa la literatura, me gusta la filosofía, el arte, la ciencia, el psicoanálisis, la sociología, la teoría literaria y por ello mi interés es amplio y todo esto, de cierta forma, nutre lo que escribo.

MR – ¿Lees acerca del psicoanálisis? ¿para qué crees que te sirve hacerlo?

YL – Estaba muy comprometida en la maestría con los seminarios de Lacan en cuanto el objeto perdido y estas cosas que sirven para escribir, eso que excede a lo real, lo imaginario y lo simbólico. y eso que queda como falta es lo que uno persigue y entonces ahí está darle voz a lo que no tiene, de una manera persistente. parto de algunas consideraciones sobre todo lacanianas desde la falta para construir y ver bien el lugar desde el que estoy y también en verlo en eso que voy construyendo. Por lo menos en Clarice Lispector eso que no puede llenar con lenguaje lo termina llenando con el cuerpo. Es para reflexionar esta cuestión. Toda esta cuestión del análisis me permite desarrollar de cierta forma algunas cosas, también de manera intuitiva, porque no soy una gran estudiosa. Leo libros y lo que queda de allí es lo que intento aplicar. También el análisis de cuentos. Porque tal autor hace esto, qué lo lleva a hacer determinadas acciones.

MR –  ¿Cuál fue tu primer contacto con la poesía?

YL – Desde niña recuerdo recitando uno que otro poema de memoria a mi abuela. Mi madre también es una gran lectora de poesía y escribe bellezas. Mi contacto con la poesía, sin duda, viene de ellas.  

MR –  ¿Te vincula tu escritura con otras disciplinas artísticas?YL – Trato de escribir sobre todo lo que amo, lo que me asombra, eso que me conmueve o me eriza la piel. Por eso mi escritura se conecta con la fotografía, la pintura, la danza, la música, el cine, la naturaleza y la gente; los vínculos humanos.  Entonces, me he dado cuenta acá, que es una poética que celebra la vida con todos sus matices.

El primer ocaso

Dice la escritora Hebe Uhart que en la infancia todo se da por primera vez, que uno debe estar atento al recuerdo y guiarlo. Pero pasa que me pierdo en el conjunto de imágenes como si se tratase de un remolino; sin puertas, sin entradas ni salidas. Entonces, hago un esfuerzo y rescato un recuerdo mudo y contemplativo; abierto al cielo, al mar y a mi madre. Ella, como ahora, mantenía la misma contextura delgada, aunque con huesos duros y poderosos. Su rostro sonriente aguantaba toda la luz que emanaba de ella misma y de aquella tarde de segundos amarillos pintada pos sus cabellos, sus ojos y por un sol que casi podía tocar con mis dedos y que veía desde el borde del balcón donde mamá me sentaba. Aferrada en un abrazo a su pecho, ante el miedo de una caída, sentía el hilo que conectaba su corazón con el mío, mientras mi cabeza, guiada por el secreto de los girasoles, apuntaba a mi primer ocaso pronto a hundirse entre las aguas. Todo era puro, limpio e impasible, porque no había división. Cada rayo nos alimentaba en silencio.

De  En pocas palabras; Antología de microrrelatos (2021) Niña Pez Ediciones

*

probaste

la fruta

mi vientre

el ombligo

te cerré el paraíso

no porque las raíces

se alimentan 

en la tierra

pecan

es natural el latido

que repta hacia el subsuelo

desde antes

somos carne

sin gloria

*

la carne que somos

siente por el alma

de un mordisco

me devoras

todos los cielos

es tu sonrisa 

la que florece 

de mi génesis

Ambos poemas de  Memorias de la piel (2020) Halley Ediciones

*

Poemas de Nagapushpa

los arrecifes de corales

son animales/rizomas  raros esqueletos marinos 

con los poros bien abiertos para los moradores 

raros como la materia misma de los huesos porosos 

que atraen otras seres para hacer simbiosis 

en cada agujero respira la luz

la herida profunda y reversa se pierde ante el vacío carnoso 

que arroja todo hasta su propia blancura arroja el centro 

a la estructura multiforme; pulso desplegado al origen 

división en la estructura de 

carne / cartílago / sangre / alma / impulso / voz

núcleo de carbonato de calcio

contempla

contempla

novadimia

A mi padre el soñador e inalcanzable 

te puse allí en la columna del mar ante 

tu propio final explosivo y vas cambiando de color 

de enana naranja a enana blanca

sigues aferrada 

con tus catorce brazos a algo

no distingo bien a qué y sigues contemplando 

con tus catorce ojos en cada mano 

la ausencia

la soledad

el silencio 

próxima a la salida evolutiva 

se apaga tu cuerpo 

se alivia tu espíritu

pasas a la fase cercana 

de algún centro 

luego 

la implosión 

te acerca

te llevo

Poemas inéditos

enero 

sigue siendo esta misma puerta 

oscilando entre el pasado y el futuro

estas mismas paredes agrietadas por el sol      por la vida 

estas mismas ventanas cortadas por la luz

esta claridad aprendida a golpes

y aunque quisiera hablar peste y odiar

porque he perdido 

porque la muerte

también está

no puedo

en casa

me sale la voz dulce 

versos como flores de la mimosa

tengo en la boca un canario inflado de fe

que canta sin dioses

sin espejismos

ahora entiendo

que he regresado 

después de tantos tiempo

para enterrar mi voluntad

y darle al poema 

lo que pide

destellos aliento  paz  contemplación

esos lugares comunes 

donde he sido feliz

vuelvo sin daño   

sin resentimiento 

con  el fracaso de las noches a cuesta  

y la luz rompiendo     hasta el fondo    profundo 

limpiando los huecos

sacando el sucio 

vuelvo pura    como quien regresa de un estado 

en coma     siendo pequeña casi niña 

con los ojos rotos de asombro       ante la certeza de nada

con la palabra en blanco y la humildad 

de aprender todo esto de nuevo 

vuelvo desnuda    sin pena    de rodillas 

hinchada  de devoción       de agradecimiento 

porque mi madre está 

                                  y tengo su abrazo

eso me alcanza 

vuelvo sin temor  

con los brazos extendidos 

confiando cada vez más 

en el discurso del aire 

creyendo en la fulminante

ideología del rayo

Breve Biografía

Yhonais Lemus, es escritora venezolana (1988), profesora a nivel secundario y terciario de Castellano, Literatura y Latín. Ha publicado La trascendencia de los insectos (2008) El Perro y la Rana; Caracas, Hilos Celestes (2013) Editorial Torino; Caracas, Entre el rostro/rastro de Clarice Lispector (2018) Editorial Académica Española; Madrid, Destellos Acuosos (2019) Halley Ediciones; Buenos Aires, Memorias de la piel (2020) Halley Ediciones; Buenos Aires , En pocas palabras; Antología de microrrelatos (2021) Niña Pez Ediciones; Buenos Aires. Su poesía ha sido traducida al inglés, francés y alemán. Cursó una Maestría en Literatura Latinoamericana en la Universidad Simón Bolívar, institución de la que ha sido parte del equipo docente. Facilita talleres de escritura creativa y colabora en múltiples proyectos editoriales.

Links acerca de la autora

https://santarabiapoetry.com/yhonais-lemus-aprende-del-vacio/

https://www.casapais.org/la-primera-nocion-del-exilio/cinco-poemas-yhonais-lemus

https://ablucionistas.com/yhonais-lemus/

https://cultura.fundacionneruda.org/2020/11/05/a-veces-al-silencio-le-temo-entrevista-a-yhonais-lemus/

https://poesia.uc.edu.ve/tag/yhonais-lemus/

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